Tengo que partir dando gracias porque existen aunque sea los fines de semana, son apenas dos días que no se hacen NADA, pero no sé que haría sin ellos.
Para qué voy a escribir de esta semana, si lo único que quiero es olvidarme de lo fea, lenta y cansadora que fue. No me voy a quejar, pero pucha que cuesta organizarse a veces. El otro día me quejé de que ya no me alcanzaba el tiempo para leerme los libros, pero hay algunos que van al preu y se los terminan igual, y pensé, que si ellos pueden terminarlos teniendo que hacer mas cosas, yo también puedo, solo tengo que organizarme y repartirme el tiempo. Sé que no voy a alcanzar a hacer las cosas que yo quiera, ya que la tarde se me hace nada y me frustro porque me paso todo el día en mi pieza haciendo cosas para el colegio, pero bueno, entregaron las notas y yo pensé que iban a estar malas. Creo que igual ha servido el esfuerzo.
Dije que no quería hablar de esta semana, pero estos días me dí cuenta que a veces nos hacemos ideas equivocadas de las personas, ya sean ideas buenas o malas. Creemos conocerlas pero no siempre las conocemos realmente. No sé si será porque en el convivir día a día es distinto que estar solo un tiempo con ellas (al decir ellas me refiero a las personas).
Creo que mi problema es confiar y creerle a esas personas que no son de verdad, esas que dicen algo pero hacen lo contrario. Tal vez no lo hacen con intención, no creo que alguien busque dañar a otro simplemente porque se le de la gana, o porque le guste dañar a los demás, pero ¿por qué decir cosas que no son?, ¿por qué tratar de ser alguien que no somos?. Tal vez para poder ser aceptados y no criticados o para que los demás no hablen cosas a nuestras espaldas, siendo que la gente siempre va a hablar, ya sea bien o mal.
Quizás hay que dejar de creerlo todo y, como dice René Descartes, dudar de todo. Así evitaríamos ser engañados. No digo que hay que desconfiar de todos, pero tal vez no dar todas las cosas por hecho.
Es triste cuando creemos conocerlas bien y nos damos cuenta que no conocemos lo suficiente o solo conocemos lo que ellos quieren que creamos y conozcamos.
Podría decir muchas cosas mas, pero creo que no vale la pena. Pero de que duele, duele.
Bueno, todas las cosas pasan por algo, solo me queda decir que nunca terminamos de conocer realmente a las personas.
Creo que me perdí de algo, y no sé a quién va dirigido esto. Sólo espero que no sea a mí, porque no recuerdo haberte hecho nada ("xd"). Pero bueno, Javi. No sé quién me dijo una vez, que hay que esperar lo peor de la gente. Siempre tienes que pensar que como humanos imperfectos, todas las personas pueden, potencialmente, dañarte. Ahora, como bien mencionaste, esto no significa desconfiar de todo el mundo. Pero sí preguntarte dónde está tu confianza. Si está en una persona, obviamente te van a decepcionar; pero si está puesta en Jesús, no hay manera de que te sientas defraudada: Él nunca te va a dañar, todo lo contrario.
ResponderEliminarAcuérdate que el pastor dijo que no teníamos derecho a estar ofendidos. Te quiero Javi.